Con una maleta a medio hacer, esta tarde he tenido la magnífica idea de comenzar a escribir. ¿Para qué y por qué? Creo que ni yo misma lo sé. Hacía tiempo que no me dedicaba, simplemente, a escribir y últimamente mi vida se está volviendo cada día más interesante, difícil e incierta.
Faltan cuatro escasos días para que mis pies aterricen, otra vez, en tierras francesas, esta vez, con destino a a Grenoble.
Y sin ser esta ni la primera ni la última paradoja de la vida, ahora mismo siento que es mucho más importante ordenar mis propios recuerdos que la maleta de mi próximo viaje, de la que las cremalleras parecen amenazarme con estallar si meto un jersey más.
Así empiezan mis días como "preauxiliar". Allí estarán esperándome los alumnos y los tutores a la par de un año de crecimiento y mejorías académicas y personales. Y este año, a diferencia del de erasmus, y sin saber muy bien por qué, me siento un poquito más nostálgica al separarme de los míos y de mi tierra. Me apetece, a medias, que llegue el jueves, y no sé si eso es bueno o, simplemente, normal.
Las perspectivas son buenas, desde luego. He encontrado un piso cerca del instituto donde trabajaré, mis compañeros de piso son majísimos, amables y atentos conmigo, a pesar de que no me conocen, ni siquiera, en persona. Allí estará también una de mis compañeras de clase de Rennes y una profesora encantadora que me ayudó en los comienzos. Además de todo esto, la mejor persona del mundo me acompañará durante la primera semana de mi aventura. Supongo que el miedo solo se debe a la incertidumbre o a que el tiempo se haga demasiado largo.
Pero, ¿acaso no eres tú de las que disfrutas siempre del día a día?, ¿no disfrutas solamente con mirar a la gente que pasa en el autobús, con respirar el aire frío por la ventana durante la mañana (taza de café en mano), con una película, con un chiste malo, con un simple "te quiero" o con mojarte los pies cuando llueve?
¡Sí, sí, más me vale escribir para ordenar mi propio mundo interior!, ¿qué mejor manera puede encontrar para ello una filóloga?
Pero, ¿acaso no eres tú de las que disfrutas siempre del día a día?, ¿no disfrutas solamente con mirar a la gente que pasa en el autobús, con respirar el aire frío por la ventana durante la mañana (taza de café en mano), con una película, con un chiste malo, con un simple "te quiero" o con mojarte los pies cuando llueve?
¡Sí, sí, más me vale escribir para ordenar mi propio mundo interior!, ¿qué mejor manera puede encontrar para ello una filóloga?
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